
Diagnóstico y tratamiento de los angiomas y la cuperosis
Dr. Gabriel Serrano Sanmiguel
ANGIOMAS
¿Qué es un angioma?
Un angioma es una lesión superficial de color rojizo que también se conoce como hemangioma.
Un angioma está formado por pequeños vasos sanguíneos agrupados en una especie de corporación. Pueden aparecer en cualquier zona de la superficie de la piel, en la boca, nariz, vagina, o ano y más raramente pueden afectar a otras partes del cuerpo.
Su tamaño puede variar desde pequeño hasta lesiones que cubren toda la pierna o el brazo.
Los angiomas pueden aparecer hasta en un 8% de los niños durante el primer año de vida, pero solamente en un 1% cuando cumplen el segundo año. Como la mayor parte de los angiomas desaparecen espontáneamente, suelen ser raros en los adultos.
Causas
Se desconoce la causa exacta que origina los angiomas. Suele argumentarse que se debe a un defecto, probablemente hereditario, de los vasos sanguíneos, que no se desarrollan normalmente. Los angiomas, sin embargo, no son hereditarios.
Tipos de angiomas
Hay dos tipos de angiomas:
- Los hemangiomas (llamados angioma fresa o tuberoso y angioma cavernoso).
- Las malformaciones vasculares, que incluyen el nevus flameus o mancha salmón y la mancha en vino de Oporto.
Los hemangiomas son tumores relativamente frecuentes en la infancia. Pueden localizarse en cualquier zona del cuerpo, aunque las zonas más frecuentes son los ojos, nariz, boca, genitales y ano. Pueden aparecer en el nacimiento o en las primeras semanas de vida. Si el hemangioma se presenta en la forma superficial -la más frecuente- se conoce como angioma fresa o tubero. Si se presenta en la forma profunda, se conoce como angioma cavernoso.
- Los angioma fresa están más elevados que la piel que los rodea, que suele ser blanda. Suelen medir entre 2 y 5 cm de diámetro, aunque a veces pueden ser más grandes. Durante los primeros meses de vida del bebé pueden crecer lentamente. Tras este período de crecimiento se sucede otro de estabilización y posteriormente se produce una regresión espontánea. Esta regresión suele ser bastante lenta. Después de la regresión la lesión apenas se nota.
La regresión de los angiomas se da, aproximadamente, en un 50% a la edad de cinco años, y en un 70% a los siete años.
- El angioma cavernoso es el más profundo. Los vasos que lo conforman están integrados en una especie de corporación bajo la piel y confieren al angioma un aspecto azulado. Sus márgenes están indefinidos. Los angiomas cavernosos pueden variar mucho de tamaño, pero en general no superan los 6 cm. La piel que cubre el angioma puede tener un aspecto blanquecino y blando. El angioma cavernoso también tiene un período de crecimiento, uno de estabilización y otro de regresión, pero la regresión, en este caso, puede suponer un problema dermoestético hasta el punto de plantear la posibilidad de la incorporación de un tratamiento quirúrgico al proceso.
- La mancha en vino de Oporto: Esta malformación vascular es poco habitual. Suele ser de color rojo o rojo azulado. Normalmente aparece en la cara y el cuello, aunque en ocasiones se da en la boca, la nariz, las piernas y los brazos.
Su tamaño es muy variable y puede llegar a cubrir toda la cara o parte del cuerpo.
El nevus en vino de Oporto generalmente es liso y no destaca de la piel que lo rodea. Sin embargo, con el tiempo puede aumentar de volumen e incluso aparecer nódulos. La mayoría de estos casos se localizan en el cuello y el cuero cabelludo, pero cuando aparecen en la cara pueden suponer un grave problema dermoestético.
El uso de técnicas láser en el tratamiento de estas lesiones ha mejorado mucho su tratamiento.
- El nevus flameus o mancha salmón es una lesión vascular de aspecto sonrosado. Suele presentarse como pequeños vasos finos en la superficie, generalmente en la frente, la nariz y la región occipital de niños recién nacidos. Las lesiones de la cara siempre desaparecen. Sin embargo las lesiones localizadas en la zona occipital perduran en la edad adulta.
Tratamientos
En general la mayoría de los angiomas desaparecen sin necesidad de tratamiento.
En cualquier caso, cuando un niño nace con un angioma debe ser consultado por un médico dermatólogo para que valore la necesidad de aplicar un tratamiento. En la Clínica Dr. Serrano estaremos encantados de atenderle.
Si el angioma no requiere de tratamiento, debe hacerse una importante labor de vigilancia para detectar cualquier cambio. Estos cambios pueden ser: infección, sangrado o crecimiento repentino.
En casos de urgencia se debe aplicar unas gasas, presionar moderadamente sobre el angioma y acudir al médico.
Los estudios más recientes sobre los angiomas fresa y cavernosos recomiendan evitar el tratamiento al menos durante cuatro años, ya que pasado ese período suele darse una regresión espontánea. Además, la incorporación al proceso de cualquier tratamiento puede llegar a causar una marca o cicatriz.
La cortisona puede ayudar en casos en los que los angiomas se desarrollen velozmente. De cualquier modo, el láser está obteniendo resultados positivos.
CUPEROSIS
¿Qué es la cuperosis?
La cuperosis es una alteración de los capilares en la que éstos se dilatan continuamente. Debido a esta dilatación, se hacen más visibles de lo habitual y acaban enrojeciendo la zona donde están situados. Los capilares adquieren el aspecto de unos hilillos rojos en forma de rama de árbol. A esto los expertos lo llaman cuperosis o telangiectasias. Es un trastorno de origen genético y hereditario aunque hay determinados factores que favorecen la vasodilatación de los capilares de la cara.
Lo normal es que la cuperosis se manifieste en la cara, pero también puede aparecer en otras partes del cuerpo como el cuello y el pecho.
Sus síntomas son los siguientes:
- Enrojecimiento: Es más frecuente en el rostro. En un primer momento el enrojecimiento puede aparecer y desaparecer, pero con el tiempo puede llegar a ser permanente.
- Sequedad y sensibilidad de la piel.
Factores que favorecen la aparición de la cuperosis:
(En general, cualquiera que provoque la vasodilatación).
- El alcohol.
- El estrés: al aumentar el ritmo cardíaco también lo hace la dilatación de los vasos.
- El cambio súbito de estado de ánimo. Las emociones intensas también provocan un enrojecimiento de la cara.
- Los alimentos y bebidas calientes o picantes. Aumentan la temperatura corporal y dilatan los vasos.
- Los cambios bruscos de temperatura.
- El vapor y otros tratamientos que usan calor, así como la exposición al sol.
- Los desarreglos hormonales y el embarazo.
- Otros factores como la hipertensión, diabetes y otras dolencias.
¿A quién puede afectar?
La cuperosis afecta en general a las personas que tienen la piel clara y delicada.
Afecta más a mujeres que a hombres. En las personas que tienen predisposición genética a padecerla, normalmente se manifiesta de los 20 a los 50 años. Si bien al principio se trata de un inconveniente dermoestético, con el tiempo puede degenerar en una rosácea, generalmente hacia los 30-40 años. Esto obliga a la incorporación de medidas en cuanto se detecta la cuperosis.
Se recomienda evitar los factores que agravan la dolencia, como los entornos cálidos o excesivamente fríos. Debe vigilarse el uso de radiadores, estufas, etc. También debe evitarse la comida excesivamente picante y la exposición prolongada al sol. Es recomendable usar cremas protectoras del sol. Aplicar cremas hidratantes aliviará la sensación de sequedad de la piel. También es aconsejable utilizar productos que estimulen la circulación sanguínea. Debe evitarse aquellos productos que contengan ácidos, con fragancias y aceites esenciales. Es preferible el maquillaje mineral.
Pero cuando los capilares se hacen más visibles y esto ocurre con mayor frecuencia, es momento de valorar un posible tratamiento. En la Clínica Dr. Serrano le atenderemos gustosamente. Hay que recalcar, no obstante, que su componente genético causa recidivas.
Tratamientos
(Los tratamientos son temporales pues las recidivas son frecuentes e inevitables).
- Láser: Es la mejor opción para la cuperosis y los vasos dilatados en el rostro. El láser coagula los capilares dilatados y, aunque generalmente los pacientes lo toleran bien, puede provocar pequeñas inflamaciones que desaparecen a los pocos días de la sesión. Entre los láseres más utilizados para tratar la cuperosis destacan los láseres pulsados y los sistemas de luz pulsada intensa que se basan en la generación de una fuente de luz policromática de alta intensidad. Estos tratamientos pueden requerir varias sesiones.
- Cremas. Algunos productos cosméticos consiguen calmar la piel y fortalecer las paredes de los capilares. Especialmente recomendables son los que contienen vitamina K.
- Hierbas: La manzanilla, lavanda, melisa, aloe y otras hierbas calman la piel y reducen la hinchazón. Se pueden aplicar en compresas, cremas, aceite, bebidas, etc.
- Electrocirugía. Consiste en la disecación de los vasos afectados mediante un bisturí eléctrico y una aguja. Este método está en desuso porque puede provocar quemaduras y cicatrices en la piel, con el consiguiente menoscabo dermoestético.
- La escleroterapia consiste en inyectar una sustancia en el interior del vaso que genera la fibrosis del tejido de la vena. También está en desuso porque puede causar necrosis de la piel adyacente.
