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Diagnóstico y tratamiento de dermatitis atópica en Valencia

Doctor_Gabriel_Serrano_Sanmiguel

Dr. Gabriel Serrano Sanmiguel

DERMATITIS ATÓPICA
La dermatitis atópica es una enfermedad crónica inflamatoria de la piel que se caracteriza por la piel seca, enrojecimiento y fuertes picores que favorecen la aparición de costras (liquenificación) a causa del rascado incontrolable para el afectado.


Las consecuencias son la aparición de placas, papulas, vesículas, nódulos y excoriación, (descamación exagerada) que a su vez dejan a la piel vulnerable a las infecciones bacterianas que causan exudación y costras.
Las recaídas se producen en intervalos impredecibles y las áreas mas afectadas son la cara, el cuello y las flexuras de los brazos y las piernas, aunque en realidad se puede ver afectado todo el cuerpo.
En el caso de los niños el intenso picor (no pueden dejar de rascarse ni aún dormidos) les produce heridas y dolor, lo que les lleva a un estrés que a su vez provoca el empeoramiento de la crisis y, por ende, al fracaso escolar, al rechazo de sus compañeros, a la introversión y a la imposibilidad de llevar a cabo una vida y un desarrollo normales. En los adultos la pérdida de calidad de vida es absoluta.


¿Qué bacterias infectan la piel en el eczema atópico?
Los eczemas suelen conllevar la rotura de la capa superficial de la piel y, por lo tanto, proporcionan un ambiente ideal para la entrada y crecimiento en la piel de gérmenes, en especial el denominado S. aureus.
Se ha demostrado que este germen se halla presente en el 80% de las lesiones de tipo eccematoso.
Además, el picor presente en los eccemas, al desencadenar/provocar el rascado de las lesiones contribuye a la lesión y fallo protector de las capas superficiales de la piel y, consiguientemente, potencia la presencia de gérmenes (S. aureus) en la piel.
Las bacterias se encuentran por todas partes en la piel, pero normalmente no causan ningún problema. La bacteria que puede causar problemas al atópico es la llamada Staphylococcus aureus. Aureus significa "dorado" y cuando su piel está infectada se aprecia costras de aspecto amarillo-dorado sobre el eccema.


Para evitar la cronificación del proceso y actuar sobre los factores que participan en el eccema:
- Inflamación.
- Entrada de gérmenes.
Es necesario aplicar productos que aúnen su acción frente a ambos factores:
Inflamación corticoides tópicos
Antiinflamatorio de uso tópico
Gérmenes antiinfecciosos tópicos


En la mayoría de los pacientes el comienzo de la enfermedad se presenta durante la primera infancia. Dermatitis atópica es una afección que comienza habitualmente en la infancia, se diagnostica en casi la mitad de los pacientes durante el primer año de vida, se supera de manera espontánea antes de la adolescencia en un 40% de los casos, y persiste durante toda la vida en el resto.
Entre un 10 y un 15% de los niños del mundo desarrollado sufre esta enfermedad. La cifra de 4 millones de niños afectados en España es preocupante e irá en aumento indudablemente a medida que el nivel de vida mejore, puesto que se trata de una dolencia curiosamente asociada al mundo opulento aunque tenga una base genética (el 70% de los pacientes pertenecen al hábitat urbano y clase social media-alta). Los estudios han demostrado que factores como el estrés y el ejercicio físico pueden desencadenar la enfermedad en un 48% y un 38% respectivamente. Es una afección que no distingue entre sexos, ya que se reparte al 50% entre los afectados.


Medidas generales
Con carácter general se evitarán todas aquellas circunstancias que producen prurito en condiciones normales, efecto que suele ser mucho mayor en los atópicos. Estas medidas incluyen:
1. Temperatura ambiental: Los pacientes con dermatitis atópica toleran mal el calor. Debe evitarse la temperatura ambiental elevada y el uso de ropa de abrigo excesiva.
2. Humedad ambiental: La sequedad del ambiente incrementa la xerosis y el prurito en la dermatitis atópica. Las calefacciones por aire caliente (ej.: las de los coches) pueden ser un factor agravante importante. La humidificación ambiental con instalaciones adecuadas es beneficiosa. En cambio, las medidas caseras con pequeños humidificadores o recipientes de agua son poco eficaces.
3. Exposición solar: Suele resultar beneficiosa en la dermatitis atópica, pero debe evitarse siempre la quemadura solar. Algunos pacientes tienen mala tolerancia al sol e incluso pueden sufrir agravamiento de sus lesiones.
4. Ropa: Hay que evitar el contacto directo de la piel con la lana, plásticos, gomas, etc. La tolerancia de las fibras sintéticas es muy variable y deberá evaluarse en cada caso.
Utilizar detergentes suaves líquidos para la ropa y asegurarse de un buen aclarado.
5. Alimentos: Algunos alimentos ácidos (ej.: cítricos, tomate) pueden irritar la piel de los pacientes atópicos al ingerirlos o ser  manipulados. Los excitantes, como el café, el cacao y el alcohol, incrementan el prurito y son contraproducentes. Algunos alimentos, por su contenido en histamina o por liberar esta sustancia, sobre todo si se consumen en grandes cantidades (ej.: fresas, marisco), pueden desencadenar también prurito.
Exceptuando estas circunstancias, no es necesario efectuar restricciones dietéticas en la dermatitis atópica.
6. Vacunas: Los niños con dermatitis atópica deben recibir el calendario de vacunas completo y a su debido tiempo si no existen otras contraindicaciones. Durante los tratamientos con corticoides sistémicos no deben administrarse vacunas con virus vivos (poliomielitis, sarampión-parotiditis-rubéola, varicela).
7. Enfermedades asociadas: Otros procesos que forman parte de las manifestaciones de la constitución atópica pueden desencadenar prurito (ej.: crisis asmáticas, urticaria). Su correcto control es esencial para lograr el de la dermatitis atópica.
8. Higiene: Los baños, especialmente con agua muy caliente y detergentes agresivos, incrementan la xerosis e irritan la piel de los pacientes atópicos. No obstante, debe mantenerse una higiene suficiente, combinando medidas poco lesivas y el uso de emolientes (ver emolientes).
Es preferible la ducha al baño, con agua templada y utilizar geles de baño de pH ácido.
9. Emolientes: La aplicación de una crema emoliente (“hidratante”) en todo el cuerpo una o varias veces al día es una medida esencial en el tratamiento de la dermatitis atópica. El momento más adecuado para aplicar la crema es inmediatamente después de la ducha o el baño.
Debe tenerse en cuenta que muchos pacientes atópicos tienen mala tolerancia a algunos de los compuestos de uso más habitual en este grupo, como la urea.
10. Rascamiento: Es esencial convencer al paciente o a sus familiares de la necesidad de evitar el rascamiento y el frotamiento ya que son factores decisivos en el mantenimiento de las lesiones. Es crucial controlar el picor. Cuando un niño tenga picor, se debe procurar que no se rasque. Para evitar que se lastime cuando se rasca, llevará siempre las uñas bien limpias y cortas. Es recomendable tener la precaución de limárselas cada dos o tres días. Por la noche, los guantes de algodón para las manos de los niños pueden servir para disminuir los daños en la piel por rascado involuntario que puedan producirse durante el sueño.
11. Alérgenos: Los ácaros del polvo son alérgenos y pueden causar eccema. Viven en la ropa de cama, los muebles blandos, las alfombras y las cortinas. Pueden reducirse pasando la aspiradora diariamente, sacando el polvo con una bayeta húmeda, aireando los colchones periódicamente, y lavando toda la ropa de cama y los peluches a una temperatura mínima de 60°C. Debería haber muy pocos peluches en la cama. Si su hijo tiene algún peluche favorito, también puede meterlo en el congelador en una bolsa durante algunas horas para exterminar los ácaros.
12. El cloro del agua de las piscinas puede hacer que empeore el eccema atópico. Si no puede evitar acudir a la piscina, asegúrese de aplicar emoliente o un protector con función barrera (Silkses) después de nadar.